¿Porqué cuesta más adelgazar a partir de los 50 años?

¿Qué me pasa que estoy engordando a pesar de que no estoy comiendo más?

¿Te suena?

Los cambios en el organismo asociados a la edad y la influencia de las alteraciones hormonales hacen más difícil la pérdida de peso, pero se puede actuar para resolverlo.

Esa sensación de que todo cae con la edad (no sólo el pecho o la tripa) tiene una explicación. El organismo cambia con el paso del tiempo. Se pierde agua, se acumula más grasa y se sufre una reducción de la masa muscular. Y si a eso añadimos que esa mayor grasa se redistribuye de otra manera en el cuerpo (se concentra en el abdomen y los muslos) y que aumenta la flacidez de la piel y disminuye la elasticidad, la ecuación da como resultado un mayor volumen y una hinchazón que hace que algunas personas parezcan tener mayor peso del que realmente se tiene.

Otro de los cambios que se producen con la edad es que el cuerpo necesita menos calorías. Por un lado, ya no se necesita tanta energía para algunos procesos metabólicos y, por otro, segregamos una menor cantidad de hormona tiroidea (el metabolismo se vuelve más lento) y de hormona de crecimiento, lo que hace que resulte más difícil perder peso. Y esto inclusive se agrava aún más si nos volvemos más sedentarias.

Así que a moverse…

¿Qué pasa entonces en la Menopausia que afecta tanto a nuestro peso?

Las hormonas que disminuyen durante la Menopausia son los estrógenos, el estriol, la estrona y la progesterona. Esto produce cambios en el humor y una necesidad mayor de picoteo. La explicación está en que la progesterona es la encargada de equilibrar el cortisol, que es la hormona del estrés. Si éste equilibrio se rompe, podemos padecer ansiedad y más necesidad de querer comer.

¿Qué alimentos debes reducir?

Reducir (o inclusive eliminar) los azúcares simples y consumir alimentos con un bajo índice glicémico como los hidratos de carbono de absorción lenta, como la avena, los cereales de grano entero, las legumbres y los alimentos con alto contenido de fibra.

Además de las harinas refinadas hay que evitar el alcohol, las bebidas azucaradas, los alimentos muy calóricos y las grasas saturadas como las que contiene las frituras y la bollería.

Los hábitos que ayudan a controlar el peso.

La práctica de ejercicio es fundamental pues contribuye a activar la Hormona del crecimiento. Para aumentar la masa muscular es recomendable alternar los ejercicios con peso con el HITT (High Intensity Interval Training). Es aconsejable no olvidar las actividades que ayudan a relajarse como el yoga o la meditación. En el caso que no se puedan realizar este tipo de actividades, se aconseja dar largos paseos a buen ritmo diario.

Deben evitarse los estimulantes y el exceso de cafeína. Tratar de dormir 8 horas diarias, evitando permanecer despierta en la madrugada que nos va a llevar a comer a horas inapropiadas.

La hidratación debe cuidarse en esta etapa más que nunca. Pues con la edad se suele apagar la sed…hay que obligarse a tomara agua, infusiones, caldos, sopas, etc.